SALTO, Febrero 09 (www.SaltoCiudad.com) Pocas veces hemos visto en el estadio “Carlos Testa” un arbitraje tan desafortunado como el de Gerardo Méndez Cedro, un joven árbitro de la Liga de Luján que, lamentablemente, no tiene ningún futuro en la profesión en ninguna de las categorías del fútbol argentino.
Un partido que no entrañaba ningún riesgo para sus protagonistas fue, literalmente, complicado por los desaciertos de Méndez Cedro, de todo tipo, desde lo técnico, lo reglamentario, su falta de criterio, de personalidad y de sentido común para con un partido de fútbol que transitaba por los carriles de la mediocridad y que se fue calentando según los errores cada vez más pronunciados e inexplicables de árbitro que hasta dio la sensación de no estar física y psicológicamente preparado para lo que debía hacer.
Desde lo futbolístico la primera opción fue para el local casi a la media hora de juego después de una falla defensiva que le permite a Bahillo asistido por Testa, probar la excelente reacción de Barucco, pero el rebote le queda nuevamente a Testa que vuelve a asistir a Bahillo quien vuelve a desperdiciar la opción.
Un rato más tarde Serial despacha un corner desde la izquierda de su ataque, tan pasado que en el borde del área grande sobre el sector derecho, Trezzini alcanza a bolear hacia el medio y Ciampichetti anticipándose a la reacción de la defensa toca al gol.
Sólo el buen manejo de Serial, la regularidad de Céliz, el sacrificio de Torrent y la seguridad de Trezzini y Talarico justificaban la diferencia.
Defensores recompuso sus líneas e intentó alguna acción ofensiva pero con escaso resultado.
Sobre los 42’ le cometen una falta a Bahillo y Bareiro ante la protesta de la gente de Ramallo y la pasividad de Méndez Cedro despide un zurdazo largo y alto que cae en el pie derecho de Bustos que sin complicaciones vence a Barucco para establecer la igualdad, avivada de Bareiro y acierto de Bustos.
A los 45’ comienza lo que ya se veía venir, el absoluto protagonismo de Méndez Cedro que ante la salida apresurada de Sedani hacia su sector derecho, que llega antes a la pelota, de forma tal que esta se desvía hacia el lateral y fuera del área y sin siquiera cometer falta, cobra un inexistente penal que sólo él observó.
Y allí comienzan las protestas de los locales, que fueron sólo eso, más el delirio de la tribuna y el desconcierto de propios y extraños, pues hasta los jugadores de Ramallo no podían creer que qué manera eran favorecidos.
Méndez Cedro estableció un récord expulsando sucesivamente a Antonio Tolloso, masajista, (46 años sin ser expulsado de una cancha de fútbol), al técnico Rubén Pérez, al ayudante Nelson Pérez, al administrativo Miguel Cagnone y al periodista Cachi Ferreira y culpó severamente a la policía de “desprotegerlo” cuando fuimos testigos del perfecto accionar de la policía dentro y fuera del estadio.
Méndez Cedro comisionó a Serial para que ejecutara el penal que con toda tranquilidad lo depositó a la derecha de Sedani que fue para el otro palo a los 49’, dando por terminada la primera parte.
La segunda mitad fue paradójica, porque Méndez Cedro cambió de camiseta y cambió de actitud porque todo el estadio se dio cuenta que sólo quería favorecer al local, los jugadores del loro colaboraron poco, porque el empate lo lograron por méritos propios a los 13’ y gracias a un soberbio tiro libre de Marcelo Gardú.
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