3 de julio

Aniversario del fallecimiento de Hipólito Yrigoyen

Hipólito Yrigoyen nació el 12 de julio de 1852 en la ciudad de Buenos Aires, y a los 64 años se convirtió en el primer Presidente argentino elegido por sufragio popular tras la promulgación de la Ley Sáenz Peña (que estableció entre otras cosas el voto popular obligatorio).

Su triunfo democrático encarnó las esperanzas de progreso de todo un pueblo, que eligió a su partido, la UCR (Unión Cívica Radical) con el 45,6% de los votos. Al asumir el mando, en su mensaje inaugural ante la Asamblea Legislativa, Yrigoyen dijo: "No he venido a castigar ni a perseguir, sino a reparar", y una multitud lo acompañó en su traslado hasta la Casa de Gobierno.

Durante su primer gobierno (fue elegido en 1916 y debía concluir su mandato en 1922), se estaba desarrollando la Primera Guerra Mundial, en la que la Argentina se mantuvo neutral.

En otro orden, buscando solucionar los problemas laborales, se dictaron varias leyes regulatorias del trabajo, pero no resultaron suficientes para paliar la difícil situación social y en 1919 una huelga de gran magnitud provocó la caída de su gobierno.

Sin embargo, en 1928 fue reelegido Presidente de la Nación, tras ganar las elecciones con 839.140 votos (el 57,4%), a los 76 años. Pero una vez más no pudo concluir con el mandato que el pueblo le había otorgado, pues los conservadores impulsaron su caída argumentando su avanzada edad. La depresión de 1929 terminó de debilitar su gobierno y finalmente cayó derrocado en 1930 por el primer golpe militar del siglo XX.

El 3 de julio de 1933 Hipólito Yrigoyen falleció en Buenos Aires, en la misma austeridad en la que vivió toda su vida.

Recordamos la fecha del triunfo de Yrigoyen en las elecciones presidenciales del 1º de abril de 1928 con un fragmento de su pensamiento referido al propósito de su propuesta política:

 

“Naturalmente que me sentí atraído por el drama tremendo de los que nada tienen y sólo anhelaban un poco de justicia. Ese poco de justicia que representa el mínimo de felicidad a que tienen derecho los proletarios de todo el mundo. Esta política liberadora, no fue, a pesar de ello, ni parcial ni partidaria, ni menos excluyente; se fundamentó en el bien común y dio estabilidad a todos los avances y al desarrollo económico y social de la nación. Creí sacrílega la pretensión del régimen de querer eslabonar su pasado con la actualidad en el escenario de la república, dentro de un acomodaticio determinismo histórico. No. Triunfaron mis ideas, mi concepción de la libertad y de la justicia, y las glorias y prosperidades futuras serán comunes, porque no trasuntan el triunfo de un partido político sobre otro, sino el triunfo de la nación para bien de todos.”

 

Hipólito Yrigoyen

UCR de Salto

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